
Honestamente ¿qué será de mí? no me gusta la realidad: es un camino demasiado claro para mí. Pero en realidad la vida es diaria, somos lo que no vemos. Lo perdemos todo soñando despiertos. De las llamas al polvo, de amantes a amigos ¿Por qué todo lo bueno tiene que acabar?. Cuando viajo siempre paro en las salidas y me pregunto si me mantendré joven y temerario. Viviendo de este modo me agobio menos. Quiero liberarme cuando el sueño muera. El dolor lo marca y no lloro, sólo siento la gravedad y me pregunto ¿por qué?


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