Me prometiste amor: eterno amor,
pero tu lealtad se esfumó.
Que fácil que te pueden olvidar como si nada.
Dijiste "para siempre" y te creí.
No sé porque tuviste que huir,
no queda más razón para seguir.
Voy a dejarme morir.
Pero un trato hecho no puede ser deshecho,
te olvidaste cuanto me juraste:
"hasta que la muerte nos separe".
Ya se muy bien que ningún ángel soy,
que a veces me porté como la peor...
al menos siempre fui con la verdad
y me salió tan mal.
No podía imaginar que me ibas a descartar,
hay heridas que pueden durar toda una eternidad.
miércoles, 28 de enero de 2009
Hasta que la muerte nos separe
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